Libros y viajes

Las tardes de mi infancia transcurrían entre historias de Salgari, London, Stevenson, Kipling, Conan Doyle y sobre todo, Julio Verne. Celebraba las ocasiones en que me ponía enfermo y no podía ir al colegio, no sólo por el hecho en sí –que ya era para estar contento-, si no, además, porque significaba que mi padre…