Prólogo

Hay algunas historias, tan hermosas, que no pueden dejar de ser contadas.

Esta que tiene en sus manos, me la explicó una amiga colombiana mientras tomábamos tinto con almojábanas en un café de Cali, y narra los increíbles episodios que, hace unos años, tuvieron como protagonista a una pequeña niña colombiana llamada Luz.

Recuerdo que lloré emocionado en aquel café mientras escuchaba el relato en boca de mi amiga. Pero no lágrimas de tristeza, si no de esa felicidad mágica, milagrosa, que tan pocas veces se deja ver y que cuando nos pasa si quiera rozando con la punta de sus alas nos encoge al alma y deseamos revivirla una y otra vez, intuyendo que solo así tiene sentido todo lo demás. Y fue precisamente, la necesidad de recrear aquel breve y perfecto momento de felicidad, lo que me llevó a escribir este libro.

Honestamente, no me puedo considerar el autor aunque mi nombre aparezca en la portada, pues es la protagonista quien con su vida ha hecho posible cada línea en esta obra. Yo me he limitado a narrarla de la única manera que concebía hacerlo: honestamente, y con el corazón en la mano.

Así, mi única pretensión ha sido ser todo lo fiel posible a los acontecimientos, y tratar que esta historia resulte tan conmovedora e inolvidable para usted, como lo ha sido para mí. Tomar aquel instante de felicidad y sembrarlo en cada página de este libro, con la esperanza de que florezca ante sus ojos.

Ojalá lo haya conseguido.

Nota del autor: Quizá usted se pregunte por qué he firmado este libro como F.G.González, cuando suelo hacerlo como Fernando Gamboa, y la respuesta es sencilla: quiero ser honesto con los lectores. Me explico. Todas mis obras anteriores, y seguramente la mayoría de las que vengan detrás, son novelas de aventura inspiradas en los clásicos del género, escritas conforme al estilo que tales libros requieren. Un estilo muy diferente al que he usado para escribir La historia de Luz, un relato escrito bajo la hipnótica influencia del realismo mágico, y de los profundos sentimientos que provocó al llegar a mis oídos. De ese modo, cambiando mi firma, intento que el lector que me conozca por mis anteriores obras, no se acerque a La historia de Luz esperando encontrar un seguido de exóticos viajes y trepidantes aventuras, sino la conmovedora historia real, de una niña en busca de su madre. Una historia que, dicho sea de paso, y si decide aventurarse en ella, estoy convencido que le resultará tan hermosa y emocionante como lo fue para mí.

Fernando Gamboa

Página oficial de la novela en Facebook


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